Las islas Columbretes son la reserva marina más estricta del Mediterráneo español, y por eso lo que ves bajo el agua se parece a lo que vio Cousteau en los años 50. Sólo 30 buceadores al día tienen permiso, hay que reservar con meses de antelación, y el viaje en barco son 3 horas. Esa combinación es lo que ha mantenido el sitio salvaje.
Las Columbretes son cuatro islotes volcánicos en medio del mar, a 50 km de la costa de Castellón. Son lo que queda de un volcán submarino que entró en erupción hace 1 millón de años, y la forma de cráter de la isla principal (Columbrete Grande) sigue siendo visible desde el aire. Llegar es la primera barrera: salidas desde Castellón puerto a las 7:30, llegada a las 10:30, dos inmersiones, vuelta a las 17:00. Un día completo.
Las Columbretes son reserva marina desde 1990 con uno de los regímenes más estrictos del Mediterráneo. Sólo 30 buceadores al día (15 por mañana, 15 por tarde según centro), pesca prohibida totalmente, anclaje regulado, navegación con cuotas. Esto explica por qué la fauna aquí no se asusta y por qué los meros pesan 30 kg cuando en otros sitios pesan 8.
Las inmersiones reseñables son cuatro o cinco, todas en el perímetro de Columbrete Grande y los islotes adyacentes (la Foradada, el Bergantín, la Mancolibre). Profundidades 18-30 m, paredes con cuevas, gorgonias rojas de hasta 1 m, esponjas, y nudibranquios en cantidades que sorprenden. El bicho estrella son las corvinas (*Sciaena umbra*) en bancos de cientos, una de las pocas poblaciones del Mediterráneo que sigue siendo realmente densa.
Lo distinto de Columbretes respecto a Medas o Cabo de Palos: aquí no es turismo, es expedición. Los 5 centros que tienen permiso (con base en Castellón y Peñíscola) salen sólo de mayo a octubre, y muchos días no salen por mar de fondo. La inversión por buceador para un día completo (3 horas barco + 2 inmersiones + comida a bordo) ronda los 180-220 €. No es destino para tirar de fin de semana, es para planificar como mini-viaje.
Plazas y reservas: la Generalitat Valenciana asigna cupos por centro, y los centros venden esas plazas. En julio y agosto las reservas vuelan. Idealmente reservar con 2-3 meses de antelación. En mayo y octubre suele haber huecos hasta una semana antes, pero el riesgo de cancelación por mar es mayor (mayo) o menor (octubre con buen tiempo).
Lo que poca gente cuenta: el viaje en barco son 3 horas a mar abierto. Si no tienes estómago marino, llevar Biodramina antes de salir y aceptar que parte del día se pasa con vista al horizonte. Los días con mar rizado son durísimos. Las salidas con mar plano y aguas cristalinas en agosto son lo opuesto: cómodas y con delfines comunes acompañando al barco a 30 nudos. Suerte y meteorología.
Comparativa honesta con otros destinos mediterráneos: Columbretes da más virginal y más fauna pelágica que Medas o Cabo de Palos, pero la logística es más complicada, las inmersiones son más profundas (no buenas para bautismo) y hay menos variedad de sitios. Es un destino para buceadores con experiencia que quieren ver Mediterráneo como era hace 50 años, no para principiantes ni familias con niños.
La conclusión que llevo después de 4 visitas: Columbretes no es la inmersión más bonita del Mediterráneo, pero es la más auténtica que queda en aguas españolas. La densidad de fauna, el silencio bajo el agua (sin ruido de motores cerca), la sensación de estar en un sitio que se conserva por reglas duras, todo eso compensa las 6 horas de barco diario. Si tienes tiempo y quieres una vez en la vida ver un Mediterráneo que ya casi no existe, ve a Columbretes.

