Galicia, las Cíes en agua fría: pulpos enormes y visibilidad cambiante
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Galicia, las Cíes en agua fría: pulpos enormes y visibilidad cambiante

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CDB
23 de octubre de 2026 3 min lectura

Las islas Cíes son la cara amable de bucear en Galicia, pero amable no significa fácil. Agua a 14-16 °C, visibilidad que cambia de 4 a 20 m de un día para otro, y una densidad de pulpos común que ya no se ve en el Mediterráneo. Para quien viene de aguas templadas y limpias, Galicia es otra liga: incómoda al principio, adictiva después.

Las Cíes son tres islas (Norte, Faro y San Martiño) frente a Vigo, declaradas Parque Nacional Marítimo-Terrestre en 2002 junto con Ons, Sálvora y Cortegada. Para acceder hace falta autorización en verano, y el acceso al Parque para buceo está regulado por la Xunta. La temperatura del agua oscila entre 13 °C en febrero y 17 °C en septiembre. Visibilidad típica 6-12 m con saltos puntuales a 20 m en otoño.

Lo que hace especial el buceo en las Cíes es la fauna típica del Atlántico nororiental, casi opuesta a la mediterránea. Pulpos común (*Octopus vulgaris*) por todas partes, los más grandes de 5-6 kg. Centollas, bogavantes, langostas. Bancos de salmonetes, fanecas, jureles. Y en aguas más profundas (más de 30 m) algún rodaballo y rapes monstruosos. La estrella absoluta para quien viene a foto: el pulpo, que aquí se acerca y se deja fotografiar como si supiera que está en reserva.

Visibilidad: la palabra clave es 'depende'. Galicia tiene mareas grandes (4-5 m), corrientes de fondo, y aportes de río que turban el agua. Después de un temporal de 3 días, la visibilidad puede ser de 3 m durante una semana. Después de 5 días de viento del este sin lluvia, sube a 15-20 m. La regla general: ir en otoño tras buen tiempo prolongado. Mayo y junio son inestables. Agosto puede ser bueno o regular según mareas. Septiembre y octubre son la mejor apuesta.

Inmersiones más conocidas: O Castelo (entre Cíes y Costa), Cantil de los Viaos (pared en Cíes Sur), A Pereira (cantil con cuevas), Os Estramundis (sitio de fauna mixta), Punta Vicos (sitio de pulpos en arena y roca). Profundidades de 12 a 35 m. Los centros principales están en Vigo y Cangas do Morrazo, salidas en barco rápido en 30-45 minutos.

Equipo necesario: traje de 7 mm semiseco como mínimo, capucha integrada, guantes 5 mm, escarpines gruesos. Buceadores con traje seco están más cómodos en abril y mayo. La gente que viene en verano con 5 mm pasa frío garantizado a partir de la segunda inmersión del día. El frío en Galicia es lo que más limita el tiempo de fondo, no el aire ni el deco.

Logística práctica: Vigo tiene aeropuerto con vuelos europeos limitados, mejor llegar a Santiago o Porto y conducir 1.5-2 horas. Alojamiento en Vigo, Bayona, o Cangas. Los centros de buceo de Vigo (Galisub, Vigo Diving y otros) cobran 50-65 € la inmersión con equipo. Paquetes de 4-6 inmersiones disponibles. Salidas a Cíes son 1 día o medio día según marea. En invierno los centros funcionan a media marcha.

Lo que decepciona: si vienes de Egipto o Maldivas esperando aguas cristalinas y arrecifes coloridos, Galicia te va a dejar frío en sentido literal y figurado. La paleta es verde-marrón, no azul. Los corales no existen, son anémonas y esponjas. La fauna es críptica, no espectacular. Galicia es para buceadores que quieren ver España submarina real, no postal turística. Si vas con expectativas correctas, sales encantado; si esperas Mediterráneo cristalino, sales frustrado.

La conclusión: bucear en Galicia es aprender a apreciar otro tipo de buceo. La emoción de abrir un agujero en granito y ver un pulpo de 5 kg que te mira fijamente, o de cazar nudibranquios atlánticos en una pared a 14 °C, no se parece a nada del Mediterráneo. Es exigente físicamente y agradecido visualmente sólo para quien sabe mirar. Para mí, después de varios viajes, es el único sitio español donde sigo sintiendo que el mar es salvaje. Eso ya tiene mucho valor.