PFO (foramen oval permeable) y buceo: cuándo hacerse la prueba
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PFO (foramen oval permeable) y buceo: cuándo hacerse la prueba

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CDB
16 de julio de 2026 3 min lectura

Una de cada cuatro personas tiene un foramen oval permeable, un agujero pequeño entre las dos aurículas del corazón que la mayoría no detecta nunca. Para un buceador, ese agujero puede ser la diferencia entre una inmersión limpia y un accidente descompresivo inexplicable. La pregunta no es si todos deben hacerse la prueba, sino quiénes sí.

El foramen oval es un agujero que todos tenemos durante la vida fetal. Permite que la sangre saltee los pulmones (que aún no funcionan) y vaya directa al cerebro. Al nacer, con la primera respiración, el cambio de presión cierra ese agujero en cuestión de horas o días. En el 75 % de las personas se cierra completamente. En el 25 % restante queda permeable: PFO (patent foramen ovale).

En tierra firme, un PFO es totalmente irrelevante. La presión auricular izquierda es mayor que la derecha, así que ninguna sangre venosa salta al lado arterial. La gente vive 80 años con un PFO y nunca lo nota. El problema aparece bajo presión, donde las microburbujas de nitrógeno disueltas en sangre venosa pueden cruzar el agujero y llegar al sistema arterial sin pasar por el filtro pulmonar. Eso provoca DCS sistémico: cerebro, médula, articulaciones.

Los datos son elocuentes. Estudios en buceadores con DCS inexplicado (es decir, dentro de NDL, perfil correcto, sin factores de riesgo) muestran que entre el 60 % y el 80 % tienen PFO. La población general tiene 25 %. Es una correlación brutal. Si un buceador hace DCS sin razón aparente, lo primero que se busca hoy es PFO con eco transtorácico de contraste.

Pero atención al matiz: tener PFO no significa que vayas a hacer DCS. La inmensa mayoría de buceadores con PFO buceán toda su vida sin un solo incidente. El PFO eleva el riesgo, no lo garantiza. La probabilidad anual de DCS en un buceador con PFO grande sin medidas es del 0.5 % aproximadamente; en uno sin PFO es del 0.05-0.1 %. Multiplica por 5-10, no por 100.

¿Quién debe hacerse la prueba? La recomendación actual de la SEMM (Sociedad Española de Medicina Marítima) y de DAN: quien haya tenido un episodio DCS inexplicable, quien tenga migrañas con aura (relacionadas con PFO), buceadores técnicos que vayan a hacer trimix, y opcionalmente cualquier buceador que quiera saber. La prueba estándar es ecocardiograma transtorácico con contraste burbujoso (suero salino agitado), barata y no invasiva.

Si te detectan PFO grande, hay tres caminos. Uno: bucear más conservador (NDL al 50 %, parada de seguridad larga, sin esfuerzo, sin frío extremo). Dos: cerrar el PFO con un dispositivo intervencionista (procedimiento ambulatorio, 30 minutos, ya de rutina en cardiología). Tres: dejar el buceo, opción que casi nadie elige. La cirugía cierra el agujero permanentemente y la mayoría de centros la recomiendan a buceadores técnicos con PFO grande.

Lo que no recomiendo es ignorarlo. He conocido a un buceador, médico de profesión, que tuvo dos episodios DCS leves antes de darse cuenta de que tenía PFO. Hoy tiene secuelas neurológicas leves que podía haber evitado con una prueba que cuesta 200 € y dura 20 minutos. La medicina deportiva del buceo ha avanzado mucho en los últimos 15 años; saberlo es la única forma de aprovecharla.

La conclusión sin filtros: el PFO no es razón para asustarse, pero sí para informarse. Si llevas más de 50 inmersiones serias y nunca has hecho una revisión médica de buceo decente, vale la pena ir a un especialista en medicina hiperbárica. No porque vayas a tener un problema, sino porque la información que te da una hora de pruebas vale para los próximos 30 años de inmersiones.