Pecios y arqueología submarina en España: historia en el fondo del mar
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Historias

Pecios y arqueología submarina en España: historia en el fondo del mar

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CDB
26 de abril de 2026 3 min lectura

España esconde un patrimonio arqueológico submarino extraordinario: desde el Don Pedro en Ibiza hasta los yacimientos de la Comunitat Valenciana. Descubre los pecios más destacados por regiones, el proyecto CARTASub, el museo ARQUA de Cartagena y la legislación que protege estos tesoros.

Bajo la superficie del mar que rodea la Península Ibérica yace uno de los patrimonios históricos más ricos y menos conocidos de Europa. Siglos de comercio mediterráneo, guerras navales, tempestades atlánticas y naufragios accidentales han ido depositando en el fondo del mar una cantidad extraordinaria de vestigios. España cuenta con más de ochocientos yacimientos arqueológicos subacuáticos catalogados, aunque se estima que la cifra real podría ser muy superior.

La Comunitat Valenciana concentra más de cien yacimientos subacuáticos documentados, lo que la convierte en una de las regiones con mayor densidad de patrimonio arqueológico bajo el agua de todo el Mediterráneo occidental. Esta costa era una de las rutas comerciales más transitadas de la antigüedad, con tráfico constante de naves que transportaban vino, aceite, cerámica y metales.

El proyecto CARTASub, impulsado por el Centro de Arqueología Subacuática de Cartagena, tiene como objetivo crear una carta arqueológica submarina sistemática de las aguas españolas. Mediante técnicas de prospección acústica, fotogrametría subacuática y excavaciones científicas controladas, el proyecto va documentando y catalogando yacimientos con una metodología rigurosa.

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática, conocido como ARQUA, es la institución de referencia en España para la conservación, investigación y difusión del patrimonio arqueológico subacuático. Ubicado en Cartagena, sus colecciones incluyen piezas recuperadas de yacimientos de toda la costa española, desde restos fenicios y cartagineses hasta objetos de época moderna.

El Don Pedro de Ibiza es posiblemente el pecio más conocido del Mediterráneo español. Este transbordador se hundió en julio de 1995 tras una explosión a bordo. Su casco de ciento cincuenta metros de eslora descansa sobre fondos de entre veinte y cuarenta metros frente a Formentera, con una visibilidad que puede superar los treinta metros.

El Cantábrico y las costas gallegas guardan una tipología de pecios completamente diferente. Las corrientes atlánticas y los temporales han provocado centenares de naufragios a lo largo de los siglos XIX y XX. Las rías gallegas esconden embarcaciones en excelente estado de conservación gracias a la baja temperatura del agua. En Cádiz, barcos de la época colonial se encuentran dispersos por los fondos de la bahía. Tarragona aporta yacimientos de época romana con ánforas intactas.

La legislación española prohíbe expresamente la extracción de cualquier objeto de un yacimiento arqueológico sin autorización administrativa. La infracción puede constituir un delito penal. Esta protección no impide al buceador visitar y fotografiar los yacimientos: simplemente establece que lo que está en el fondo del mar pertenece a todos los ciudadanos.

El SS Thistlegorm, aunque no pertenece a aguas españolas sino al Mar Rojo, ha inspirado a generaciones de buceadores españoles a interesarse por los pecios históricos. España no tiene nada que envidiarle: sus fondos albergan historias igualmente apasionantes, esperando a buceadores que sepan mirar con respeto, curiosidad y conciencia.